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IDEAS Y PERSPECTIVA

La nueva escasez no es la atención. Es la credibilidad.

30.09.2026 · 6 MIN DE LECTURA

Nunca habíamos tenido tantas posibilidades de hablar. Hoy basta un teléfono para publicar una opinión, documentar un acontecimiento, cuestionar una versió…

Nunca habíamos tenido tantas posibilidades de hablar. Hoy basta un teléfono para publicar una opinión, documentar un acontecimiento, cuestionar una versión o alcanzar a miles de personas en pocas horas.

Durante mucho tiempo, acceder a una audiencia fue un privilegio reservado a quienes controlaban los grandes canales de información. Las plataformas digitales redujeron esa barrera y permitieron que instituciones, empresas, periodistas, creadores de contenido y ciudadanos coincidieran en una misma pantalla.

Sin embargo, que más personas puedan hablar no significa que todas las voces tengan el mismo peso.

Estamos más expuestos, pero no necesariamente mejor informados

Durante años asociamos influencia con exposición. Quien tenía el canal, aparecía con mayor frecuencia o alcanzaba a más personas parecía tener también la capacidad de orientar la conversación.

Esa lógica comenzó a cambiar. Hoy una voz puede hacerse visible sin que necesariamente sea considerada confiable. Puede captar atención sin modificar una interpretación y generar miles de interacciones sin influir realmente en una decisión.

El Digital News Report 2026 del Reuters Institute ayuda a dimensionar esta transformación. Por primera vez, las redes sociales y las plataformas de video superan globalmente tanto a la televisión como a los sitios y aplicaciones de noticias como vía de acceso a la información.

El 54% de las personas encuestadas utiliza redes sociales y plataformas de video para acceder a noticias, frente al 52% que utiliza televisión y el 51% que recurre a sitios y aplicaciones informativas. El estudio incluyó a casi 100,000 consumidores de noticias digitales en 48 mercados, por lo que muestra una tendencia internacional y no debe interpretarse como una medición específica de República Dominicana.

Lo más revelador aparece cuando observamos la confianza. Según el mismo estudio, la confianza general en las noticias se sitúa en 37%, mientras que la confianza en las noticias encontradas en redes sociales alcanza apenas un 22%.

Estamos recurriendo cada vez más a espacios en los que, paradójicamente, confiamos menos.

Visibilidad, influencia y confianza no son lo mismo

En un entorno dominado por métricas inmediatas, es fácil confundir conceptos que representan realidades distintas:

Un contenido puede hacerse viral por indignación, curiosidad, entretenimiento o controversia. Puede acumular millones de reproducciones y desaparecer pocos días después sin haber cambiado una sola convicción.

También puede ocurrir lo contrario. Una persona con una comunidad mucho más pequeña puede tener una enorme capacidad para orientar decisiones porque quienes la escuchan le reconocen conocimiento, coherencia y criterio.

El alcance puede medirse con relativa facilidad. El verdadero peso de una voz requiere observar qué sucede después de que el mensaje fue recibido.

¿Generó comprensión? ¿Modificó una interpretación? ¿Orientó una decisión? ¿Movilizó una acción?

Entre una visualización y una influencia real existe un recorrido mucho más complejo de lo que muestran las métricas de una plataforma.

La atención puede conseguirse. La credibilidad se acumula.

La atención puede comprarse mediante publicidad, provocarse con una controversia o aparecer inesperadamente gracias a un algoritmo. La credibilidad funciona de otra manera.

Necesita tiempo, consistencia y correspondencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Esto aplica a una persona, pero también a un medio de comunicación, una empresa o una institución pública. La credibilidad no comienza a construirse el día en que necesitamos que alguien nos crea. Para ese momento, buena parte de la evaluación ya ha sido realizada.

Cada decisión, respuesta, comportamiento y silencio deja una pequeña evidencia. Las personas observan si cumplimos lo prometido, si reconocemos nuestros errores, si explicamos nuestras decisiones y si actuamos de manera coherente con los valores que declaramos.

Cuando llega una crisis, una controversia o una decisión difícil, no comenzamos desde cero. Recurrimos al capital de confianza que hemos construido —o debilitado— previamente.

El valor del periodismo ya no está solamente en publicar primero

Este cambio también modifica la función de quienes tradicionalmente han intermediado la información.

Si prácticamente cualquier persona puede registrar un hecho y publicarlo de inmediato, el valor del periodismo ya no puede depender exclusivamente de ser el primero en contar algo.

Verificar, contextualizar, contrastar, explicar y separar los hechos de la especulación adquiere mayor importancia precisamente porque vivimos rodeados de información. La abundancia no elimina la necesidad de intermediación. Puede hacer más valiosa aquella intermediación capaz de producir comprensión.

En un ecosistema saturado de contenidos, el criterio se convierte en un servicio. La audiencia necesita saber qué ocurrió, pero también qué significa, cuáles elementos están comprobados y qué información todavía no puede confirmarse.

Publicar más no garantiza construir confianza

Las instituciones enfrentan un desafío parecido.

En República Dominicana, la actualización de la NORTIC E1:2026 reconoce el peso adquirido por los medios sociales en la relación entre el Estado y la ciudadanía e incorpora nuevas directrices para su gestión, incluyendo lineamientos sobre contenido generado o asistido por inteligencia artificial.

Pero el reto trasciende la administración correcta de una cuenta o la adopción de nuevas herramientas. Una institución puede publicar todos los días y continuar sin construir una relación de confianza con sus públicos.

Puede tener alcance sin credibilidad, interacción sin legitimidad y presencia permanente sin conseguir que su palabra tenga peso cuando realmente importa.

La confianza exige coherencia entre la comunicación y la experiencia. Si una organización comunica apertura, pero no responde; promete participación, pero no escucha; o declara transparencia, pero evita explicar sus decisiones, cada mensaje termina compitiendo con la evidencia de sus propios comportamientos.

El verdadero peso de una voz

Quizás una de las grandes paradojas de nuestro tiempo sea que hemos democratizado enormemente la posibilidad de hablar mientras hacemos cada vez más difícil la tarea de ser creídos.

La nueva escasez ya no está únicamente en disponer de un canal o captar la atención. Está en lograr que nuestra palabra conserve valor dentro de un entorno saturado de mensajes.

Por eso, el verdadero poder de una voz no debería medirse solamente por el tamaño de su audiencia. También importa la confianza que ha construido, la coherencia que demuestra y la capacidad que tiene para ayudar a otros a comprender y decidir.

La atención puede amplificar una voz.

La credibilidad determina cuánto pesa.

Descubre dónde necesita mirar primero tu organización

La confianza no depende únicamente de lo que una organización comunica. También está condicionada por su estrategia, su comprensión del contexto, la coherencia de sus decisiones, su relación con los actores y la forma en que gestiona sus riesgos.

Si todavía no tienes claridad sobre cuál de estas dimensiones necesita atención, comienza con DESTELLO, el autodiagnóstico gratuito de MICHMELO. Son ocho preguntas y toma pocos minutos.

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Michelle Melo Ballast
Fundadora y estratega principal
MICHMELO Strategic Intelligence

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